jueves, 15 de marzo de 2018

Te cielo.

Han pasado un par de horas desde que dejaste tu voz en forma de eco en mi cabeza pero aún puedo ver tu estela. El cielo siempre me parecerá más bonito en tus manos porque me siento ave que sabe dónde anidar. Veo el cambio de estación desde tu ventana y me replanteo la fugacidad del tiempo, la extraña forma de pararme el espacio-tiempo que posees.

Contigo no hacen falta los pleonasmos. Te has abierto en canal a mí para que entre y ahora no encuentro las ganas de salir. Bebo de ti, sin embargo, me sacias incluso antes de que yo sepa que tengo sed. Mi oasis. Mi paraíso terrenal.

El deshielo tiene que ver con el calor que me infunden tus ojos mientras yo sólo deseo que tu cuerpo sea de cera para fundirme en él. Te prometo que las llamas de mi infierno personal no te alcanzarán, el incendio no llegará a ti. Eres mi vía de escape aún cuando no busco salida, pero atraviesas mis muros y me salvas.

Consigo levitar cuando tus brazos me abarcan y me sabe a certeza, a afirmación. Sé que mi sitio en el mundo está junto a ti.
Y aunque no soy de muchas palabras te regalo todas mis letras.

viernes, 3 de noviembre de 2017

Mi silencio.

Te hubiera dicho tantas cosas...
que sólo me quedó un silencio como respuesta
que no supiste interpretar.
Estaba lleno de ojalás, de gritos pidiéndote que te quedaras a quererme. Aún así tus ojos no supieron leer los míos y tuve que ver cómo te alejabas.

Mis manos se quedaron esperándote por mucho que mis pasos no dejasen de avanzar. Sigues viviendo en mí aunque la distancia entre nosotras sea infinita. El frío me hace sentirte y me crea ilusiones de que esta noche volverás. Y vuelves, pero a mis sueños.
Me cuestan las mañanas sin tus palabras y me cuesta respirar sin que esté tu boca para quitarme la última bocanada de aire.
Me cuesta todo un poco más desde que no estás.

Me elegí a mí sin darte opción a más pero con la esperanza de que lucharías por quedarte, y mírame, ahora estoy en una guerra en la que sólo quedo yo.
Y es entonces cuando me pregunto de qué sirven las promesas si nosotros siempre nos rompemos antes que ellas. Esperaba un invierno cálido con tu voz de fondo en el nos inundábamos de arte mutuamente. Sin embargo, hoy sólo me sirves de inspiración al escribir, porque es lo que me queda, plasmar las sensaciones que dejaste en mí y esperar que sepas sentirme.

Todavía soy un corazón que late por tus razones y contradicciones, que se descontrolaría si vienes y me besas como aquella noche en que me demostraste lo que yo ya llevaba un tiempo sintiendo.

No espero que lo entiendas pero sí entiendo que no me esperes aunque...
espérame.
O ven. 

domingo, 22 de octubre de 2017

Palabras dichas a destiempo.

Caen lágrimas de cristal que se rompen antes de tocar el suelo.
Me has roto sin necesidad de tocarme y sólo me queda rebatir el dolor con indiferencia. Soy un conjunto de partes rotas de mí esparcidas por un cielo al que ya no miras. Y si yo sólo era cuando tú me hacías ser, dime, ¿qué queda de mí?

Ahora el azul predomina en mi vida aunque siempre que mire al cielo me parezca gris.
La nada se ha apoderado de mi boca cuando me preguntan qué me pasa y no puedo dejar de pensar en ti. Y es que has abarcado lugares de mí que nunca había abierto a nadie. Pero te has ido y has dejado la puerta abierta.
Tengo un frío interior que antes soportaba con tu voz

Se me ha caído la venda de los ojos pero sólo puedo ver la estela de tu ausencia que me dice que ya no estás y yo creo sentirme más perdida que nunca. Me duele que ahora tenga que conocerme a base de desconocerte.
Nunca había sabido lo que quería hasta que me di cuenta que ese verbo sólo me apetecía conjugarlo contigo. Pero entre tus planes de futuro ya no entraba yo y he tenido que obligarme a que mi presente no lleve tu nombre.
Yo no pretendía que te aclarases pero tampoco que me ensombrecieras más. Así que tuve que elegirme a mí conmigo y contigo sólo en mi cabeza.

Odio las despedidas porque creo que te impiden volver, por eso no dije lo que sentía, pero espero que aquel día, en aquella mirada, entendieras mi silencio como el quédate que no me atreví a pronunciar.

miércoles, 4 de octubre de 2017

Sentiverdades

Me siento en la ventana y comienzo a sentir:

Siento el suave balanceo de las palmeras dejándose llevar por el viento. El crujido que lo precede, como si les doliera desprenderse de su firme estabilidad imaginada.
Siento el final roto de las olas a lo lejos. Te siento cerca. El mar siempre me devuelve tu olor: fresco, cargado, libre. La sal de su interior me conmueve como el año nuevo a los que todavía mantienen la fe.
Siento la fragancia del césped recién cortado. ¿Cómo es que te quiten una parte de ti? Dime, ¿cómo es que no te dejen ser libre en tu propio crecimiento interior? Sólo llego a saber que siempre amanece con lágrimas.
Siento el peso de la noche en mis ideas. Las estrellas parpadean al ritmo de mi latir y me cuestiono si éste estará tan muerto como ellas. Aunque sólo brilla si está ella.
Siento el oscilar incesante de la luz del vecino y me pregunto si no seré más que camino. Me pisas. Me pesas. Me paralizas sin darme tregua y soy agua. Agua entre tus manos.
Siento. Profundo. Fuerte. Hondo. Delicado. Intenso. De verdad. Sin asperezas. Con amor. Con ilusión. Siento. Sin más; pero menos.
¿Me sientes? Lo siento. 
Siento.

en
to-do.

martes, 26 de septiembre de 2017

Elecciones

Te miro a la cara y no quiero que vayas con mi cruz a cuestas; pero quédate, por si las moscas. Criaremos mariposas de a poco y por la noche bailaremos como si fuéramos locos, locos por saber a-mar.
Y aunque entender nuestros oleajes nunca entró entre los planes de futuro, ahora no parece haber otro objetivo. Nuestras mareas se compenetran al son de una canción de James Blunt y a mí me completas más que nunca. 

Me has llenado con el café de tus ojos y no creo haber tenido mejor vicio. Ahora disfruto las noches de otra forma, pensarte ha dejado de ser utopía. Y tú has comenzado a ser. Eres cielo que me abarca en mi totalidad; y yo no puedo dejar de mirarte por mucho que me digan que las estrellas están arriba porque yo te veo al lado. 

Cierro los ojos. 
Inspiro. 
Espiro. 
Y de repente soy consciente de que mi cuerpo ha adaptado tu forma de respirar. Ya no siento que me falta el aire que un día intentaron robarme. 


Compartimos silencio y nos entendemos mejor que dos que llevan hablando años. Me imagino tus pensamientos y sonrío. Tengo suerte y aunque no crea en el concepto sé que si existiese tú podrías sustituirla.

domingo, 10 de septiembre de 2017

El tiempo de los verbos.

En la existencia está el error. En mi existencia sin la tuya de la mano.
Estamos condicionados por lo más mínimo. Atados por cadenas con nombres propios, haciéndonos de su propiedad.
¿Merecerá la pena?
Lo único es que perecerá.
Desaparecerá, sin más.

Me elijo en mi libertad de pájaro con alas de mariposa idealizada. Que la rama dependa de mí para no quebrarse. Me quiebro por tus besos, por tus ojos fundiéndose en mis ojos.
Me he quebrado y ya has juntado mis trozos palabra a palabra. Amor. Espiral. Hoja. Reflejo. Imaginación.

Cuando estás en mi cama el techo parece cielo y tú Luna. Brillas por tus silencios gritando un: bésame
extásiame
quédate[...]

Juntando nuestras manos creamos arte; la creación creando amor. Creándonos. Sigamos el camino hasta convertirlo en senda. Ábreme los ojos, quítame las vendas y haz que te aprenda.

miércoles, 6 de septiembre de 2017

La gran pequeña levedad de la vida.

Veo las luces de la avenida infinitas, que levitan. El parpadeo continuo de los semáforos en su aún más continuo intento de guiar, fracasando más de lo que les gustaría, llevándose la culpa a cuestas con el día. Vidas que se van en el instante de una bombilla fundida; en el comienzo de un callejón sin salida; en el trayecto de una despedida. Vidas que dan vida en un portal a oscuras. Quizás estemos más llenos que esas bolsas de basura del bordillo o quizás nuestro contenido sea tan nimio como el de la misma. Quizás. Todo depende de tanto. Quizás. Qué irrelevante se hace el tiempo cuando visualizas en tu mente tu vida arrojarse desde un quinto. Qué ingenuos al creernos eternos un sábado a las cinco en una boca ajena. La vida se va poco a poco, día a día, segundo a segundo. Se fue. Se ha ido. Parpadea: ya no podrás volver a llorar.
3:33.